Mindfulness es un término en inglés, que se traduce como atención plena y puede describirse como un “estado temporal de no juicio, no reactividad, de atención y conciencia centrada en el presente” [1].

Hoy las corrientes psicológicas que aplican esta consciencia incluyen ejercicios e intervenciones basados en meditación, respiración, aprendizaje experimental, movimientos corporales y mucha relación con las emociones del ser humano. Esta experiencia del mindfulness hoy ha permeado en uno de los fenómenos más importantes de nuestra vida: la nutrición. 

Hay muchos científicos que estudian el midfulnessy el mindful eatingpara mejorar procesos de enfermedades como depresión, trastornos de la conducta alimentaria o enfermedades crónico degenerativas.[2] Por lo tanto, Mindful Eating, es desarrollar todas estas habilidades de la conciencia, en torno a poder cambiar los hábitos de alimentación de manera positiva. 

Identificar nuestros propios pensamientos y reacciones es un paso importante para crear la oportunidad de cambio, en particular cuando se trata de nuestra relación con la comida y la alimentación. A partir de estas definiciones, podemos darnos cuenta de que la nutrición intuitiva, no se trata de una dieta o régimen especial a seguir, ya que no se enfoca en los alimentos o productos que comemos, sino en la manera en la que los comemos. 

Si estamos acostumbrados a comer haciendo múltiples actividades ajenas a la alimentación (ver televisión, trabajar, manejar, usar dispositivos electrónicos, comer en el escritorio de trabajo), si comemos en exceso o dejamos de comer, son prácticas que alteran completamente nuestro esfuerzo por seguir una nutrición intuitiva. Cuando se trata de comer, el ser intuitivos, puede significar diferentes cosas. Por ejemplo, poner plena atención a las propiedades sensoriales de los alimentos, agudizar el sentido del gusto y el olfato y ser muy receptivos a ellos. 

Otro punto muy importante, es enfocarse en las señales de hambre y saciedad, a través de identificar aquellos estímulos internos y externos (pensamientos, sentimientos o sensaciones corporales), que provocan comer o el deseo de comer. [3],[4]

Una de las autoridades en el tema de Nutrición Intuitiva en México, es la Nutrióloga y Psicoterapeuta Ana Arizmendi, quién continuamente hace la pregunta frente a la nutrición intuitiva ¿De qué tiene hambre tu vida? [5]

De esta forma, el desarrollar el hábito de prestar atención al hambre y la saciedad es muy importante, reconocer cuando el hambre es emocional, más que física. Practicar hábitos de presencia completa frente al acto de comer, y de disfrutar nuestros alimentos, para poder relacionarnos mejor, con identificar la expresión del cuerpo manifestando que ya quiere comer, o que ya está satisfecho.

Hay diferentes tipos de hambre: visual, nasal, bucal, estomacal, de la mente y del corazón. En el nutrirse con consciencia, el hambre del corazón es esencial. Implica que cuando te encuentras frente a alimentos reconfortantes para ti, siempre descubras una historia cálida con sentimientos de conexión, amor y compañía.

Nutrición intuitiva, se vuelve un estilo de vida, en donde el reto continuo es aprender a conocer nuestro propio cuerpo, comer más despacio y a saborear realmente la comida. 

Para ello siempre recordar ese sabio dicho popular “Comer es un Placer”.

Por Marien Garza, Miembro del Consejo Consultor de Nutriólogos de Herbalife Nutrition


[1] Vago DR, Silbersweig DA. Self- awareness, self-regulation, and self- transcendence (S-ART): a framework for understanding the neurobiological mechanisms of mindfulness. Front Hum Neurosci. 2012;6:296. 

[2] Morillo Sarto H, Barcelo-Soler A, Herrera-Mercadal P, et al. Efficacy of a mindful-eating programme to reduce emotional eating in patients suffering from overweight or obesity in primary care settings: a cluster-randomised trial protocol. BMJ Open 2019;9:e031327. doi: 10.1136/bmjopen-2019-031327

[3] Tapper, K. (2017). Can mindfulness influence weight management related eating behaviors? If so, how? Clinical Psychology Review, 53, 122–134.

[4] Tapper, K. (2018). Mindfulness and craving: Effects and mechanisms. Clinical Psychology Review, 59, 101–117.

[5] Ana Arizmendi, 2020. Psiconutrición. https://www.dequetienehambretuvida.com