Habemos mujeres con una fuerte afición (o adicción) a las joyas; así como las hay a los perfumes, a los chocolates o a otras cientos de miles de cosas que generan adicciones “hormonales”.
Y este es el pequeño bolso que quiero tener en mi colección de “cosas que no usaría por miedo a que me roben”, pero que amaría tener para fotografiarme con él!!
Lamentablemente una señora de Tokio me ha ganado de mano y ya lo compró en subasta por poco más de un millón y medio de dólares.
Realmente una ganga, si consideramos que está fabricado integramente en platino con algunas incrustaciones de diamantes: 2.182 pequeños tesoritos. ;)

