Mia Schmallenbach es una brillante diseñadora de cuchillos.
Porque si creías que un cuchillo no es más que un simple montón de acero afilado estás pero que muy equivocado. Y si además tenías el convencimiento de que ya no se podía innovar en este campo estás aún más equivocado.
Los cuchillos además de útiles y prácticos pueden ser bellos y hasta convertirse en un objeto decorativo. Los cuchillos Meeting Knives parecen una mezcla entre esas muñequitas rusas que se contienen unas dentro de otras o un afilado puzzle. Todo a partir de una pieza de acero en la que se recortan las suaves líneas de estos útiles de cocina que encajan a la perfección unos dentro de otros.
Las proporciones entre todos ellos han sido calculados en base a la secuencia Fibonacci, ya sabes, esa proporción matemática que se encuentra en la naturaleza y que descubrimos gracias a “El código DaVinci“. Tienes una versión de estos cuchillos sobre una base del mismo acero del que están diríase que esculpidos por casi 1.000 $ y si consideras que es mucho dinero ese para albergar una joya en tu cocina tienes otra con base de simple madera por algo menos de 500 $.
Vía | Gizmodo
