En la más reciente edición de la Semana de la Moda en Nueva York, se presentaron dos de los diseñadores de sangre latina más talentosos, nos referimos al dominicano Oscar de la Renta, quien presentó una colección digna de una novela de espionaje; y al cubano Narciso Rodriguez, quien mostró una línea mucho más suelta, en contraste con sus distintivos diseños arquitectónicos.
De la Renta siempre le ha servido a una mujer trotamundos entaconada, pero su colección de otoño presentada el miércoles dio una sensación de novela de espionaje, enmarcada en la Guerra Fría; de hecho, el estampado predilecto de esta antología lleva el nombre de una provincia rusa: Astrajan. Se trata de una piel aterciopelada única, proveniente de los corderos de esa región.
Las prendas elaboradas por el diseñador dominicano también confirmaron el buen uso que hace de sus característicos bordados, en un traje de organza gris, con un cuello, con volantes de chiffon y ricos colores.
Por su parte Narciso Rodriguez, uno de los modistos consentidos de Michelle Obama, cuyo estilo distintivo hace que sus elegantes diseños sean fáciles de identificar —estructurados, arquitectónicos, minimalistas—, pareció relajarse un poco en esta temporada.


