A finales de octubre, la Asamblea Venezolana aprobó la nueva “Ley para la prohibición de videojuegos bélicos y juguetes bélicos”, la cual entrará en vigor pasados tres meses de su publicación.
La acción que toma la Asamblea tiene severas licencias argumentativas, en un discurso que supuestamente pretende estar a “la defensa y garantía de los derechos del niño, niña y adolescente”; enumera posturas sin sustento y anacrónicas.
-Supone que son los niños los principales o casi únicos consumidores de videojuegos, sin embargo, prohíbe su uso sin distinción de edad.
-Que el videojuego con contenido “violento” provoca en el jugador actitudes violentas. (Post hoc, ergo propter hoc).
-Que el videojuego es un instrumento exclusivamente formativo-educativo, y no una obra colectiva de arte digital interactivo.
Aún cuando entiendo (con grandes reservas) la idea detrás de prohibir las pistolas de juguete y otras simulaciones de armas, la cuestión del videojuego resulta sumamente criticable. Iniciando por la propia definición:


